
Por: Evelio Díaz Cristancho MD.

La democracia, así sea la capitalista, no tolera transigir con una política facilista de alianzas y tratos inescrupulosos, marketing de imagen y demagogia descarada, donde la víctima es la sociedad colombiana, se deja la soberanía nacional en manos de bucaneros cegados por el dinero.
La campaña a la presidencia de Colombia fue tomada por “tecnócratas de los resultados”, a cualquier costo, con base en una imaginación frustrante y engañosa que induce al humano a perder de vista todo viso de moralidad y el sentido de la realidad. La enajenación resultante deshumaniza no solo la política sino a la especie humana, se pierde la identidad social y se pone en riesgo la convivencia pacífica que se ha venido buscando mediante procesos de paz con los violentos, llámense fuerzas militares o grupos ilegales.
Una campaña calculada para lograr resultados con base en el uso ilimitado de la mentira, en la negación de lo evidente, la tecnología empleada para engañar, utilizando las redes sociales y los medios masivos de comunicación con un fin único, crear imagen adversa del contrario, sin que importe la verdad; así se logró proyectar la peor imagen posible del presidente en funciones y disfrazar de delincuente a una persona verdaderamente honesta como el candidato Cepeda. Se tuvo éxito en deshumanizar a nuestra sociedad, se perdió el sentido común y se despertó un odio de tal magnitud que va a afectar la gobernabilidad del nuevo presidente, quién, ante esa jauría engañada, ahora le pide castigar a los supuestos delincuentes y con un presidente sin experiencia de gobierno, sin calidades académicas ni morales, ya que es producto de un proceso inmoral y amañado, ¿deberá acaso montar patíbulos para darle gusto a esa turba ignorante de cualquier realidad?
Los promotores y financiadores de una campaña tan sucia, son gobiernos extranjeros dedicados a cumplir sus objetivos geopolíticos, no les importa lo que pase a la sociedad colombiana, están acostumbrados a destruir naciones sin compasión. Por esto es urgente que los políticos honestos tanto de derecha como de izquierda estén obligados a intentar apagar el incendio social que montaron durante esta campaña, los colombianos estamos interesados en la convivencia pacífica, una matanza entre nosotros es un espectáculo que a esos gobiernos extranjeros les genera beneficios, además, les divierte ver correr sangre, basta con observar alrededor del mundo.
La historia aporta las herramientas para comprender los desafíos que se nos presentan, el miedo al futuro de nuestro país se manipula por mafias con un largo historial de actos inmorales, la urgente necesidad de encontrar una salida negociada a esta peligrosa situación, merece tomar los sucesos nacionales en perspectiva, podemos encontrar ideas para solucionarla y sobrevivir la tragedia que comienza este 7 de agosto, donde se nos intentará imponer desde fuera el cómo y el qué debemos hacer.