RTVC Noticias: no cerraron solamente un noticiero. Cerraron una ventana.

Columnas de Opinión2 days ago9 Views

Por: Larry Hoyos Escobar (Medellín)

Hoy RTVC Noticias dejó de estar al aire como lo conocíamos. Detrás de esa decisión hay algo que va mucho más allá de una programación, de unos contratos o de una reorganización administrativa.

Termina la franja informativa y de opinión en radio y televisión, mientras se anuncia la revisión de más de 1.000 contratos.

Hagamos una pregunta que parece sencilla y que nadie debería esquivar: ¿Quién pierde cuando desaparece un medio público que tenía millones de personas al otro lado de la pantalla?

RTVC Noticias no era un medio pequeño. Cerró con cerca de un millón de seguidores en TikTok, más de 816.000 en Facebook, más de 221.000 en Instagram y más de 250.000 suscriptores en YouTube. Eso significa millones de personas buscando información. Significa algo todavía más importante: millones de personas que tenían una puerta abierta para contar lo que otros medios muchas veces no muestran.

Una cosa es informar desde un estudio en Bogotá y otra muy distinta es llegar a la vereda, al barrio, a la comunidad indígena, al campesino, al líder social, al trabajador, al estudiante, a la gente que nunca aparece en los grandes titulares. RTVC Noticias tenía una red territorial inmensa y sus emisiones se escuchaban a través de 73 frecuencias de Radio Nacional de Colombia.

Por eso hoy no solamente se apaga una señal. Se apaga una posibilidad. La posibilidad de que el país escuche al país. Ahí está lo verdaderamente peligroso. Cuando desaparecen espacios de información pública, el vacío no queda vacío. El vacío lo ocupan otros: los grandes conglomerados, los algoritmos, los intereses económicos, las redes sociales, las cadenas de WhatsApp, las noticias falsas y quienes tienen suficiente dinero para decidir qué se ve, qué se escucha y qué termina convertido en verdad.

Nos dicen que esto es una reorganización. Nos dicen que ahora vendrán cultura, educación, arte y contenidos regionales. Claro que la cultura importa. Claro que la educación importa. Pero la democracia también necesita periodistas preguntando, investigando, incomodando y contando lo que está pasando.

Un medio público no debería existir para defender a un gobierno. Tampoco debería desaparecer porque resulta incómodo para un gobierno. Debe existir para defender el derecho de la gente a saber.

Hoy el noticiero de la gente de a pie queda con la puerta cerrada. La pregunta que queda flotando es brutal:

– ¿Quién va a contar ahora lo que pasa en el barrio?
– ¿Quién va a llegar donde no llegan los grandes medios?
– ¿Quién va a poner un micrófono frente al campesino?
– ¿Quién va a escuchar a las regiones?
– ¿Quién va a contar la historia de los que nunca tienen voz?

Cuando cierran una frecuencia, no solamente dejan de sonar periodistas. También dejas de escuchar a comunidades enteras. Eso debería preocuparnos a todos, pensemos como pensemos. No se trata de defender una empresa, ni un gobierno, ni siquiera un noticiero. Se trata de defender el derecho de una sociedad a tener múltiples voces.

Una democracia sin voces diversas es apenas una democracia de una sola versión. Cuando la información comienza a convertirse en un privilegio de quienes tienen dinero, poder o algoritmos para amplificar su mensaje, el pueblo deja de ser informado y comienza a ser moldeado por otros.

Ese es el verdadero peligro. Hoy cierran una pantalla. Mañana pueden cerrar una frecuencia. Pasado mañana podemos terminar preguntándonos: ¿En qué momento dejamos que nos quitaran el derecho a escuchar al país real?

Hoy no cerraron solamente un noticiero. Hoy se puso un velo sobre una parte de Colombia. Ese velo, en una democracia, debería preocuparnos mucho más que cualquier reestructuración de contratos.

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