
Por: Gustavo Petro (Bogotá)

Mi regalo personal a Abelardo, en respuesta a sus insultos y amenazas de “esquifo” sediento de vendetta y a Colombia toda, es este: entrego al país con una tasa de crecimiento económico para el mes de mayo de 4,1%. Ni los Milei ni los Bukeles, ni el neoliberalismo mundial, ni el capital fósil omnicida, ni Israel podrían calcularlo. Les gané; al FMI y al Banco Mundial también, y nunca me arrodillé como presidente progresista de Colombia ante sus bancos.
Creo que somos la economía que más creció en el mes de mayo de toda la OCDE, y eso se debe, y es mi galardón como economista científico que enarbola como cierta la teoría del valor trabajo, aquí en Colombia científicamente comprobada, y haciendo honor a Aristóteles quien habló por primera vez desde un ser humano que la economía era la ciencia de producir las cosas buenas para la vida, y como lo dijeron en el pensamiento clásico económico los padres de la economía científica, que quisieron ocultar con ideologías de negociantes mercachifles, escuela a la que pertenece el vicepresidente a partir del 7 de agosto, y que Aristóteles llamó “crematística” y como dijo también el presidente Abraham Lincoln: que después de una guerra civil de héroes de la libertad contra esclavistas derrotaron la esclavitud en los EEUU. El trabajo es la fuente del valor y de la riqueza.
En medio de misiles, guerras, aranceles abusivos y genocidios; en medio del estancamiento económico mundial; en medio de una estúpida tasa de interés altísima del Banco de la República, de la cual debemos hablar con Uribe, porque puede ser bajada por acuerdo político y social, el punto de partida de un gran acuerdo nacional como le propuse a Bruce, ahora silencioso, para que crezca más en número y porcentaje la clase media de Colombia que gusta votar a la derecha mientras el progresismo la engrandece aún más, porque ya es mayoría social, y porque fortalece al pequeño y mediano empresario y empresaria capitalista del campo y la ciudad, para que respetando las reglas laborales y ambientales dignas de mi gobierno, crezcan sus ganancias, ojalá con ayuda de energías limpias para aportar a la vida de todo del planeta, con la inmensa fuerza de la gente trabajadora de Colombia en el campo y la ciudad que he dignificado, que es prioridad económica y social y debe tener el poder de decidir las cosas de su Patria, porque son los verdaderos generadores de la riqueza social, pues hemos hecho crecer esa riqueza social mientras el mundo se hunde en sus guerras suicidas por el petróleo.
Esta es mi victoria como presidente, economista y filósofo, que he sido de Colombia. Crecimiento económico del país para el mes de mayo: 4,1%; la política económica y social del ‘Gobierno de la Vida’ tuvo toda la razón.
El neoliberalismo naufragó estruendosamente en todo el mundo y en Colombia. Y es en la China, en África, en los cooperativistas europeos y norteamericanos, y en las exuberantes economías de la América Latina y el Caribe que florece una nueva economía, y Colombia es parte de ella y está a la vanguardia. Se llama la “Economía de la Vida” y la hemos ejercido con éxito teórico y práctico en Colombia. Este es el fruto del trabajo y del gobierno progresista para Colombia y para el mundo
FRAUDE ELECTORAL
Cómo ya publiqué y se presentaron las pruebas, primero a la justicia de Colombia y después a la justicia de los EEUU, en Colombia hubo un fraude electoral para impedir que el país siguiera mostrando más avance social, científico y económico al mundo, como bandera de una nueva economía basada en el tótem fundamental de la vida y del eros. Gracias maestro Freud.
Robaron las elecciones desde los Ángeles con servidores de los hermanos Bautista, con software automáticos de empresas privadas de inteligencia informática de Israel. Así, el fraude se hizo en las mesas del exterior, en Antioquia, Norte de Santander y Norte de Bogotá, aprovechando el mundial de futbol. Querían silenciar el grito por la vida que dio Colombia, digna en el mundo, solo para que sigan los genocidas.