
El ministro de Salud, Guillermo Jaramillo, abordó el caso del niño Kevin Arley Acosta, quien falleció después de un accidente en bicicleta que le causó un trauma craneoencefálico. El menor también padecía hemofilia, una afección médica que eleva el riesgo de hemorragias graves ante cualquier impacto.
De acuerdo con el titular de la cartera de Salud, el niño recibió atención inicial en un hospital público tras el incidente y permaneció allí desde el 7 hasta el 9 de febrero.
Luego, el menor fue transportado en avioneta a Bogotá para recibir cuidados especializados en el Hospital La Misericordia, un centro pediátrico de alta complejidad. A pesar de los intentos del equipo médico, el niño murió.
El ministro Jaramillo señaló que se aguarda el informe de la autopsia para establecer con precisión las causas del deceso. Añadió que, si bien el menor presentaba una condición subyacente que implicaba mayores riesgos clínicos, es esencial examinar en detalle el manejo del caso.
“La hemofilia exige limitaciones en actividades que puedan provocar traumas intensos, por el peligro de hemorragias internas severas”, explicó Jaramillo.
Agregó que el caso se analizará con rigor técnico y científico, y que se comunicará a la opinión pública de manera oportuna una vez que se disponga de los resultados oficiales.
La madre del menor denunció las complicaciones que enfrentó para recuperar el cuerpo en las instalaciones de Medicina Legal, lo que demoró el traslado a Santander para las exequias.
Al niño se le había interrumpido el tratamiento por parte de la EPS, que rechazó sus solicitudes y que, según la madre, también impidió que se efectuara el traslado inmediato.