

Por: Carlos Ibáñez Muñoz (Exalcalde de Bucaramanga)
Mi memoria se resiste a recordar épocas aciagas cuando en vísperas a las elecciones presidenciales asesinaron a Jaime Pardo Leal, a Manuel Cepeda, a Luis Carlos Galán, a Bernardo Jaramillo, a Carlos Pizarro, a José Antequera, e hirieron gravemente a Ernesto Samper. Lo viví con angustia porque trabajaba en la Procuraduría General de la Nación en Bogotá y fui espectador de los atentados criminales del narcotráfico que dirigía Pablo Escobar. Me expreso con preocupación ante las denuncias de posibles atentados contra los candidatos presidenciales en las próximas elecciones. ¿Quiénes están detrás? ¿Cuáles son los determinadores?, ¿que persiguen? ¿los mueven causas ideológicas? ¿estos, son tanto de derecha como de izquierda?
Pienso que ni los unos ni los otros. La razón o causa no es ideológica, me atrevo a afirmar que las amenazas provienen de la criminalidad, de las bandas delincuenciales que manejan el narco tráfico, de las estructuras armadas disidentes del proceso de paz, de los mismos que mandaron matar a un precandidato presidencial del Centro Democrático, el joven Miguel Uribe Turbay. Propósito: originar el caos, pasarle cuenta de cobro al actual gobierno por la incautación de cargamentos de droga, por las extradiciones, para amedrentar a la rama judicial y al congreso de la República, por el fracaso de la Paz Total, por enturbiar las elecciones, por sembrar el miedo en la población para que no acuda a las urnas, por enviar mensaje de intimidación al próximo presidente, etc.
El narcotráfico, la guerrilla, el paramilitarismo y la delincuencia común están detrás de las amenazas, no son los políticos; para ellos también van las intimidaciones.
El Estado debe con inteligencia investigativa dar con los autores de las amenazas, neutralizar su accionar y garantizar la vida e integridad personal de los candidatos, así como la transparencia de las elecciones,
C/IBAÑEZ / 2026