
El sistema inmunitario humano no siempre logra enfrentar de manera efectiva ciertas enfermedades, en particular aquellas que resultan especialmente resistentes desde un punto de vista científico. Aunque los avances tecnológicos han disminuido las muertes por diversas causas, la mortalidad asociada al cáncer sigue siendo uno de los mayores desafíos que los investigadores intentan superar. Según el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos, cada año mueren 145 personas por cada 100.000 habitantes debido a esta enfermedad.
Con un conocimiento profundo del funcionamiento corporal, los científicos han llevado a cabo investigaciones destinadas a potenciar la actividad del sistema inmunitario. A través de la inmunomodulación, los especialistas buscan estimular respuestas del organismo para que pueda enfrentar distintos tipos de cáncer en caso de que se presenten.
La Listeria es una bacteria responsable de la listeriosis, una infección que se origina en alimentos contaminados. Este microorganismo puede persistir y reproducirse en el cuerpo humano sin que la persona afectada lo note. De acuerdo con la Mayo Clinic, los grupos más vulnerables incluyen a mujeres embarazadas, bebés recién nacidos y personas con sistemas inmunitarios debilitados.
Algunos alimentos donde esta bacteria podría encontrarse son el queso, el paté, las salchichas cocinadas, los pescados ahumados o las conservas caseras. Estos productos deben almacenarse en la nevera por más tiempo del habitual. La bacteria está presente en el entorno y puede contaminar alimentos expuestos al aire libre, aunque la listeriosis es una afección poco frecuente.
Esta bacteria posee la habilidad de perforar células después de ser ingerida por ellas. En términos científicos, las células fagocitan (ingieren) otros microorganismos y los destruyen internamente. Sin embargo, la Listeria logra escapar y dividirse para multiplicarse dentro del cuerpo humano.
Para contrarrestar esta bacteria, el organismo activa un tipo de células más robustas (células T gamma delta) con el objetivo de eliminar las células infectadas. El científico Daniel Portnoy, con más de 40 años de experiencia en el estudio de esta bacteria, cree que se puede emplear para combatir el cáncer.
Al eliminar un par de enzimas de este microorganismo, se suprime su capacidad para perforar las células. Las células se infectan, pero no hay riesgo de multiplicación. El cuerpo detecta la anomalía y activa defensas potentes, lo que podría ayudar a combatir células cancerígenas.
Los experimentos han dado resultados positivos en ratones, y se planean ensayos clínicos en pacientes pediátricos con leucemia que hayan recibido un trasplante de médula ósea. La propuesta consiste en introducir esta bacteria modificada en el cuerpo para activar las células T gamma delta y permitir que el organismo luche contra las células leucémicas.