
Mientras el presidente Abelardo De La Espriella se ufana por haber solicitado ayuda militar a los Estados Unidos para defender el orden público, la Constitución Política de 1991 tácitamente se lo prohíbe.

Expertos constitucionalistas han expresado su preocupación y temor por las acciones que el actual gobierno colombiano hace ante Estados Unidos, donde a través de su vicepresidente José Manuel Restrepo Abondano, entrega el país a las tropas norteamericanas, pasando por encima de la Carta Magna, que es la “Carta de Navegación” para el manejo administrativo del país.
Los expertos han señalado que el presidente de Colombia no tiene la facultad unilateral para permitir el ingreso, tránsito u operaciones de tropas o ayuda militar extranjera armada en territorio nacional.
En caso de llegarse a necesitar presencia extranjera armada en el país, la solicitud debe ser elevada en comienzo por quien haga las veces de presidente de la República ante el Senado, que tiene la plena autonomía de aprobarla o negarla.
REQUISITOS CONSTITUCIONALES
Son varias las exigencias que debe en comienzo llenar la presidencia de la República para presentar solicitud de apoyo armado a otra nación:
– Permiso del Senado: El numeral 4 del artículo 173 de la Constitución Política establece que corresponde al Senado permitir el tránsito de tropas extranjeras por el territorio nacional.
– Concepto del Consejo de Estado: Además, el numeral 3 del artículo 237 de la misma Constitución Política, ordena que el Gobierno debe escuchar previamente al Consejo de Estado en estos casos.
– Excepción en receso: Si el Senado de la República se encuentra en receso constitucional, el presidente puede dar el permiso exclusivamente durante dicho periodo, pero requiere obligatoriamente el dictamen previo del Consejo de Estado.
Estas prioridades han sido violadas de manera tajante por el gobierno de Abedlardo De La Espriella, quien, sin consulta previa ante la Cámara Alta del Congreso, se apresuró para ‘suplicar’ ayuda gringa, desconociendo a las Fuerzas Militares colombianas que están capacitadas, por más de 50 años, para enfrentar a los grupos ilegales armados.

LÍMITES Y ALCANCE DE LA AYUDA EXTERIOR
Una cosa es la ayuda militar para enfrentar al enemigo, y otra muy clara, es la ayuda sin armas, que otro país pueda ofrecerle a Colombia.
– Cooperación Humanitaria y Técnica: El presidente de la República sí puede coordinar de manera directa, asistencia humanitaria internacional, intercambios de inteligencia o cooperación técnica y policial que no implique el ingreso de unidades militares extranjeras armadas para operaciones de combate. Esto no lo cumple la petición colombiana ante el gobierno norteamericano.
– Soberanía y Mando: Cualquier convenio o tratado de cooperación internacional en materia de seguridad que afecte la estructura militar o permita fuerzas extranjeras debe someterse a los controles y aprobaciones del Congreso.
FRACASO EN EL GOBIRNO URIBE
Se debe recordar que, durante uno de los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez, tropas norteamericanas llegaron al país para ubicarse e las siete bases militares aprobadas para combatir el narcotráfico, lo que convirtió en un desastre, por la poca efectividad de la tropa extranjera para enfrentar a los narcotraficantes y por los desmanes cometidos por los efectivos gringos, especialmente contra las mujeres colombianas.
En agosto de 2009, el gobierno de Uribe firmó un acuerdo para permitir el uso de siete instalaciones militares colombianas (como Palanquero, Tolemaida y Malambo) por parte de fuerzas norteamericanas para misiones conjuntas de interdicción.
Dicho convenio generó una profunda tensión geopolítica regional (con gobiernos como los de Venezuela y Ecuador) y, a nivel interno fue declarado inexequible por la Corte Constitucional en 2010 (Auto 288) por no haber pasado por la aprobación del Congreso de la República.

REACCIÓN POLÍTICA
Las reacciones desde distintas vertientes políticas en Colombia no se hicieron esperar tras el anuncio de la llegada de una brigada militar de Estados Unidos.
La noticia sobre inminente llegada a Colombia de militares estadounidenses del Comando Sur generó un fuerte enfrentamiento entre las distintas fuerzas políticas en el país.
Desde el Senado, recordaron al presidente de la República que ese cuerpo legislativo debe autorizar este tipo de operaciones militares.
También, líderes de la oposición y congresistas de izquierda, como Camilo Romero y Agmeth Escaf, calificaron la medida como una “renuncia inadmisible” a la soberanía nacional y un acto “vendepatria”.
El excandidato y senador Iván Cepeda Castro, reaccionó al indicar que “el anuncio realizado por el secretario de Guerra de EE.UU., comienza una nueva y seria fase, en la que Colombia corre el riesgo de dejar de ejercer plenamente su soberanía y convertirse en un laboratorio geopolítico y una plataforma para operaciones militares estadounidenses en toda la región, sin los controles democráticos, constitucionales e institucionales que corresponden a una nación soberana”.

Por su parte, congresistas como Jennifer Pedraza formalizaron solicitudes a los ministerios de Interior, Defensa y Relaciones Exteriores para que aclaren de inmediato el alcance real del acuerdo y si se respetarán los controles constitucionales.
EN UNA ENCRUCIJADA
La posición adoptada por el actual gobierno colombiano de desconocer la capacidad combativa, la preparación y la valentía de las Fuerzas Armadas (Ejército, Fuerza Aérea, Armada y Policía nacional) para enfrentar a la insurgencia, comienza a tener eco en otros países de Latinoamérica, incluso de Europa, donde el presidente De La Espriella no es bien visto por querer entregar la soberanía de Colombia a las manos del gobierno de Donald Trump.