
La seguridad en las carreteras de este país vuelve a generar preocupación entre transportadores, viajeros y autoridades, tras recientes denuncias sobre la presunta reaparición de retenes ilegales atribuidos a grupos armados, entre ellos el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en distintas regiones.
Las llamadas “pescas milagrosas” fueron una práctica criminal que alcanzó notoriedad a finales de los años noventa y comienzos de los 2000, cuando grupos guerrilleros instalaban retenes clandestinos en las vías para identificar, secuestrar, extorsionar o despojar de sus bienes a los viajeros. Históricamente, esta modalidad fue utilizada principalmente por las FARC, aunque también se registraron acciones similares por parte del ELN y el ya desaparecido Ejército Popular de Liberación -EPL-.

CASOS RECIENTES
En las últimas semanas, ciudadanos y medios regionales han reportado casos de retenes ilegales y retenciones de conductores en zonas como Arauca y el departamento del Cesar, hechos que han generado alarma entre las comunidades y han despertado temores sobre un posible resurgimiento de prácticas que durante décadas sembraron el miedo en las carreteras nacionales.
Analistas de seguridad advierten que, aunque el contexto actual es distinto al de comienzos de siglo, la expansión territorial de grupos armados ilegales en algunas regiones del país ha incrementado los riesgos para la movilidad terrestre. Diversos estudios señalan que en varias zonas persisten problemas de control territorial, extorsión y secuestro, fenómenos que afectan especialmente a poblaciones rurales y corredores estratégicos para el transporte.

PESCA MILAGROSA EN EL CESAR
En la carretera entre los municipios de Curumaní (específicamente en el corregimiento de San Roque) y La Jagua de Ibirico, una incursión armada fue ejecutada entre las 5:00 y las 5:30 de la tarde de este martes2 de junio, por parte del Ejército de Liberación Nacional -ELN-.
Testigos presenciales e información recopilada entre la comunidad del sector, señalan que un comando integrado por unos 15 hombres fuertemente armados hizo presencia en la Troncal del Caribe, donde paralizó el tráfico para seleccionar a cinco automotores y obligó a sus conductores y acompañantes a desviar el rumbo hacia la parte alta de la Serranía del Perijá, también llamada Serranía de Los Motilones, límites entre Colombia y Venezuela.
Las informaciones iniciales señalan que las tripulaciones y los vehículos retenidos corresponden a la cadena de suministro logístico y de transporte: un tractocamión cargado con alta densidad de unidades de huevos; un camión destinado al transporte de víveres y abarrotes; un vehículo de carga adaptado para el transporte de carnes frías, y dos vehículos particulares adicionales que transitaban por el corredor vial.

La alerta institucional se encendió en horas de la mañana de este miércoles 3 de junio de 2026, cuando las empresas de transporte denunciaron ante la Policía Nacional y el Ejército la pérdida de señal satelital (GPS) y la incomunicación absoluta con las tripulaciones en ese cuadrante vial.
Mientras tanto, moradores de la zona rural confirmaron haber visto pasar el convoy de retenidos por las inmediaciones de la vereda El Triunfo, con rumbo directo hacia las estribaciones montañosas de la Serranía de Los Motilones.
SE PRONUNCIA GREMIO TRANSPORTADOR
Frente a esta situación, gremios de transportadores han solicitado al Gobierno Nacional reforzar la presencia de la Fuerza Pública en los principales ejes viales, así como fortalecer los mecanismos de inteligencia y reacción rápida para evitar que se repitan episodios que marcaron uno de los capítulos más dolorosos del conflicto armado colombiano.
Las autoridades nacionales mantienen operativos de vigilancia en diferentes corredores del país y han reiterado el llamado a los ciudadanos para denunciar cualquier actividad sospechosa que ponga en riesgo la seguridad de los viajeros.
Mientras avanzan las investigaciones, la preocupación crece entre quienes diariamente recorren las carreteras colombianas y temen que prácticas asociadas a los años más críticos del conflicto armado vuelvan a amenazar la libre movilidad y la tranquilidad de la población civil.
¿QUÉ SON LAS “PESCAS MILAGROSAS”?
Esta modalidad delincuencial fue una estrategia terrorista de la antigua agrupación Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) entre 1998 y 2002 durante el Conflicto armado interno de Colombia, que buscó crear zozobra en el Estado colombiano y a la vez aumentar (el grupo subversivo) sus ingresos por medio del secuestro, la extorsión y el robo.

El comandante de uno de los frentes de las FARC-EP, Henry Castellanos alias “Romaña”, fue el creador de las pescas milagrosas. El nombre fue dado por integrantes del Secretariado de esa organización en alusión a la pesca milagrosa de la que habla la Biblia, y al hecho de que la mayoría de secuestros masivos fueron realizados durante la temporada religiosa y turística de Semana Santa. El ELN y el desaparecido EPL (Ejército Popular de Liberación), también, por esa época, implementaron en carreteras de distintos departamentos (entre ellos Santander y Norte de Santander) esa modalidad, con el fin de exigir altas sumas de dinero como recompensas, por la liberación de automotores y sus ocupantes.
Fotos: Créditos a los autores.