
Cinco personas fallecieron en siniestros viales durante cuatro de los cinco días transcurridos del mes de abril. Imprudencias viales, principales causas de la siniestralidad en el transporte barranqueño.
De acuerdo con el acumulado de las autoridades viales en Santander, Barrancabermeja encabeza las cifras de siniestralidad vial en el departamento durante esta Semana Mayor, con cinco personas fallecidas en solo cuatro días, entre el Jueves Santo al Domingo de Resurrección.
A nivel Santander, durante la Semana Santa de 2025 el departamento registró 416 víctimas fatales por accidentes de tránsito; para el 2026, el número de víctimas se ha aumentado.
BARRANCABERMEJA PREOCUPA
Durante los primeros días de abril, se reportan cinco muertes por accidentes de tránsito en la capital del Magdalena Medio, lo que eleva -hasta hoy- a 19 las víctimas fatales durante lo corrido del año en accidentes de tránsito en el Puerto Petrolero.
La racha de accidentalidad vial en Barrancabermeja, se inició el pasado primero de abril en el sector El Refugio, cuando un motociclista menor de edad arrolló a un adulto mayor, quien falleció días después debido a la gravedad de las heridas.
Continuó en horas de la madrugada del 3 de abril (Viernes Santo) cuando en la vía hacia el corregimiento El Centro, se registró el choque entre una camioneta y un automóvil con saldo de dos personas muertas y tres heridas; según el informe oficial, el conductor de la camioneta presentaba grado 2 de embriaguez, e invadió el carril del otro vehículo que era manejado por un integrante de la Policía, acompañado de una funcionaria de la Universidad de La Paz. (En Barrancabermeja: dos muertes violentas este Viernes Santo – Periódico Portada)
Un accidente fatal, también ocurrió el sábado 4 de abril en la calle 71 con carrera 32, en el barrio La Floresta. Allí colisionaron dos motociclistas; uno de los motociclistas falleció en el lugar, mientras el otro permanece con graves lesiones. Según las autoridades de tránsito, uno de los conductores omitió la señal de pare y semáforo en rojo.

A los hechos ya reportados se suma un nuevo caso que enluta a una familia barranqueña: María Alejandra Gómez, de 24 años, falleció este domingo 5 de abril cuando perdió el control de la motocicleta que conducía, al parecer por un hueco en la vía. La joven, residenciada en el barrio La Esperanza, sufrió un fuerte golpe en la cabeza que le habría causado la muerte. La mujer fue auxiliada por paramédicos, quienes la trasladaron de urgencia a la Clínica La Magdalena, en donde falleció pese a los esfuerzos médicos. La víctima fatal era madre de dos niños.
A los anteriores siniestros con víctimas fatales, se suma un accidente en el sector conocido como el antiguo El Tiburón, (sobre la transversal Barrancabermeja-Bucaramanga) donde dos motocicletas se vieron involucradas, accidente que dejó a tres personas lesionadas, entre ellas una menor de 10 años con heridas de consideración.
CONDUCTAS INDESEADAS
Las autoridades han reiterado que estas tragedias están relacionadas con conductas de alto riesgo, entre las que están el exceso de velocidad, conducir bajo los efectos del alcohol, no usar elementos de protección, desobedecer las señales de tránsito y poner en riesgo a menores de edad.
De los cuatro accidentes de tránsito ocurridos durante la Semana Santa en Barrancabermeja, en teres de ellos han estado involucrados motociclistas, lo que refleja el alto índice de peligrosidad que algunos conductores de motos exponen ante la comunidad, sin que exista un verdadero control por parte de las autoridades del tránsito local.
BALANCE NEGATIVO
Según el balance oficial, ya son 19 personas fallecidas por accidentes de tránsito en Barrancabermeja durante lo que va del año 2026, una cifra que mantiene en alerta a las autoridades y que deja varias familias en luto.
Para las autoridades de Barrancabermeja, la accidentalidad vial puede prevenirse con conductas responsables y el cumplimiento de las normas, las cuales están diseñadas para proteger la vida de todos los actores en la vía. Sin embargo, la falta de cursos de capacitación para conductores y peatones, y un mayor control por parte de las mismas autoridades viales, ayuda a que aumente la siniestralidad en las calles y carreras de la ciudad.